Sobre Adília Lopes
Carminha Boa Vila
“A Adília Lopes é água no estado gasoso, a Maria José é a mesma água no estado sólido”(
1) así habla Maria José da Silva Viana Hidalgo de Oliveira del seudónimo -
“ostensivamente no-poético” según Eduardo Prado Coelho- con el que entra en 1985 esta escritora en el panorama de la poesía portuguesa.
Durante años publica quince obras cortas en editoriales marginales, que pasan desapercibidas para el mundo poético más o menos underground, hasta que las colaboraciones en algunos periódicos (crónicas dominicales A vaca fria y Cartas de meu Moinho, PÚBLICO) y, sobre todo, las apariciones en televisión, le posibilitan llegar al gran público.
Ya en su primero libro Un jogo bastante perigoso (edición de la autora, 1985) declara “Os poemas que escrevo/ são moinhos/ que andam ao contrário/ as águas que moem/ os moinhos/ que andam ao contrário/ são as águas passadas”(
2) (pág. 31). El lector sufre el impacto ante su peculiar manera de abordar el lenguaje que pasa a ser un arma desestabilizadora y destructora de “clichés” como parte del juego consigo misma y con el mundo.
Cuando en el 2000 se publica la edición completa de sus poemas (Obra, Mariposa Azul) ya nadie duda de que la ingenuidad y el lenguaje banal son solo la apariencia de una poesía inteligente y claramente intencional. Dejando a un lado el calificativo de poetisa pop que ella reclama en un poema de O Peixe na Água (1993, pág. 205), hay quien ve en la poesía adiliana efectos “antipoéicos” propios de modernismo brasilero, de los poetas marginales de los 70, de la poesía de Francisco Alvim. La etiquetan de “pós-moderna” (Lindeza Diogo), se analizan los aspectos metapoéticos de su escrita, su descomposición del lenguaje, el toque populista (António Pinto Ribeiro), sus juegos naif, la estrategia del desconcierto concertado (João Barrento), su “experimentalismo”, su registro eternamente infantil, e incluso hay quien pone en duda que lo que hace se pueda denominar arte.
Lo cierto es que, aún cuando incomode la buena conciencia instalada en modernos y pós-modernos, hoy Adília Lopes figura en los libros de historia de la literatura (Século de Ouro, Historia da Literatura portuguesa Oscar & Saraiva ), en antologías (A alma não é pequena, Valter Hugo Mãe y Jorge Reis-Sá) y en la Universidad se estudian sus obras en asignaturas de literatura contemporánea.
“Lídia tiene sus treinta años. Es una mujer hecha; y bien hecha. Morena portuguesa”.
Así se la imagina el autor: una mujer corriente. Pero, sea por la soledad que él siente, sea por el atractivo de ella, Ricardo Reis se descubre a sí mismo jugando al amor: “Lídia, se dice Ricardo Reis. Ella posó la bandeja, levantó los ojos llenos de susto. Quiso decir, Señor doctor, mas la voz le quedó presa en la garganta, y el no tuvo coraje, repitió, Lídia, después, casi en un murmullo, atrozmente banal, seductor ridículo, la halló muy bonita, y se quedó mirándola por un segundo solamente”.
”CÉSAR A CÉSAR”(
3)
Só Deus
não chega
e o outro
sobeja
Chamilly
beija
em Beja
a freira
descontente
Há coisas
sobre
as quais
me quero
calar
porque
preciosas
de mais
precisas
de mais
Outras
porque
cruas
de mais
como
aventais
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PEDRO DE SANTARÉM (
4)
Querida
rapariga
primitiva
que eu sou
fui
e hei-de ser
Minha
querida
rapariga
para ti
os girassóis
são giros
e giram
e é o amor
que move
o Sol
que move
o girassol
E
é o girassol
que move
o Sol
Querida
rapariga
imperativa:
gira, Sol
gira, girassol
E
Deus
é
o girassol”.
Notas:
1 Adília Lopes es agua en estado gaseoso, Maria José es la misma agua en estado sólido.
2 Los poemas que escribo /son molinos / que andan al contrario / las aguas que muelen / los molinos / que andan al contrario / son aguas pasadas.
1 y
2 Poemas del libro Cesar a Cesar, extraídos de
www.arlindo-correia.com.
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